domingo, 19 de mayo de 2013

''De mariposas a gusanos.'' por Cata Aróstegui


De los gusanos, salen mariposas.
Y nunca pensé que esas mariposas, 
que se sienten tan dentro,
comerían mis entrañas, 
reduciéndome a un cuerpo que sólo respira,
por seguir echándole de menos.

Y es su pasividad lo que me descoloca,
me desordena como a un puzzle,
que ha perdido ya demasiadas piezas,
para conservar los colores de sus dibujos,
reduciéndome a un cuerpo que sólo respira,
por intentar echarle de más. 


De mariposas a gusanos... 
Y qué locura la mia,
intentar romper esta cadena evolutiva
con la misma facilidad con la que él,
rompe todos mis esquemas.

Y te busco,
en el pasado en el presente y en el futuro
y me revienta...
Que el mañana,
cuando se personifica
es muy rastrero.
Y el pasado,
cuando lo hace,
es demasiado acaparador.
Pero el presente nunca satisface,
no nos damos cuenta,
de que este presente,
mañana sera ese pasado
que tanto nos seduce.

Pero lo que más atrapa,
es buscarte en los tres putos tiempos,
como quien pasea por la fina línea,
que separa la realidad del sueño.
Haciendo equilibrios
para no caer en la soledad más cruel
por esa línea tan frágil como mi aliento,

Y mi aliento,
ya no remueve las hojas de los árboles,
ni tampoco revuelve su conciencia,
ni apaga esas llamas, que son pequeñas
pero que, joder, lo que queman...

Ni siquiera calientan mis manos,
como lo hacían sus caricias,
ni enfría el café por las mañanas.

Mi aliento ya,
no tiene otro fin que el de susurrar
estos versos sin sentido.
Por que, ¿de qué sirve el sentido
si no es el del gusto,
para provar nuevas utopías?



martes, 7 de mayo de 2013

Que no todo duela más...



Y muchas veces, estuvimos solos.
Los días, sosegados pero a la vez vacíos

Diciendo que éramos algo que realmente no somos.
Pero esta noche no, esta no.

Somos dueños de esta historia y de un pequeño pedacito de universo medio en ruinas, descosido bajo las miradas frías. 

Y muchas veces, no entiendo del todo lo que dices.
Pero tus ojos dicen ''Ven'' y yo no opongo resistencia a esos matices. 
Me dejo llevar por el compás que marcan tus delirios.
Me dejo atrapar en el sabor de tus versos líricos. 

Porque, al fin y al cabo, somos dueños de una historia que se borra y se reescribe demasiadas veces, de noches en un nicho que nos oprime.

Y lo único que me salva es tu aliento en mi oído, 
susurrándome palabras que desafían el peligro. 
Alentándome a que siga blandiendo batallas contra muros de cristal.
Sin quererme, pero haciendo, que no todo duela más.

miércoles, 1 de mayo de 2013

De cuando nos pusimos perdidos a versos.



Te miro. Me miras. Bajo la vista y te sonríes.                                                                                              

Me muero, del gusto; cuando me observas y te ríes.

Y lentamente tus pupilas, jugando a desvestirme sin tabúes.

Trazando caminos tus dedos, por la curva de mis raíles.

Te crees Delibes, jugando con palabras;

cuando realmente no sabes ni de lo que escribes.


                                         
No tengo miedo al miedo, pero si al frío

de esos abrazos que se dan cuando el corazón está desprevenido.

Y lentamente tus caricias, jugando como niñas entre mis cosquillas.

Haciendo de mis vidas, delicias de noches y días.

sábado, 13 de abril de 2013

La voz a ti debida (P. Salinas)

Para vivir no quiero 
islas, palacios, torres. 
¡Qué alegría más alta: 
vivir en los pronombres! 


Quítate ya los trajes, 
las señas, los retratos; 
yo no te quiero así, 

disfrazada de otra, 
hija siempre de algo. 

Te quiero pura, libre, 
irreductible: tú. 
Sé que cuando te llame 
entre todas las gentes 
del mundo, 
sólo tú serás tú. 

Y cuando me preguntes 
quién es el que te llama, 
el que te quiere suya, 
enterraré los nombres, 
los rótulos, la historia. 

Iré rompiendo todo 
lo que encima me echaron 
desde antes de nacer. 

Y vuelto ya al anónimo 
eterno del desnudo, 
de la piedra, del mundo, 
te diré: 

«Yo te quiero, soy yo.» 

lunes, 8 de abril de 2013

Sin pena ni gloria.

Hablo mucho y digo poco. Hablo por hablar.
Critico cuando nada evoco. Y moriré sin más.
No sé cuántas veces habré tirado el dado del azar.
Sólo sé que en este arrebato de humildad, también; hablo mucho y digo poco. Hablo por hablar

Las noches pasan cada vez más lentas, los días por igual.
Y aquí sigo, esperando un golpe de suerte que dfícilmente va a tocar.
Pasaré sin pena ni gloria por la historia de este mundo, cómo aquella estrella; sutil, fugaz.
Porque como siempre, hablo mucho y digo poco. Y a veces, digo sin hablar.


No necesito el calor de tu llama, ni las risas de verdad.
Tan sólo quiero decir un poco más sin si quiera hablar.

Y las horas se escurren entre los dedos de mis pies, como arena de las playas de un ayer en el olvido.
Y aquí os dejo, testimonio de lo vivido, palabras que el viento un día se llevará.



lunes, 25 de marzo de 2013

Be whoever you have to be.

Your strange way of turning right to wrong and vice versa.
The view from the afternoon trough your dark small sad eyes.
I think you have your head twisted around, looking for something you don't get to know, far, far away from there you want to go.
But you know, great expectations aren't so bad, even if you think so.
Those weird manners you have to say ''I love you''. Those silly little things you use to do.
I hate the way you make me want to break down the corners of the world.


But in your eyes, there's something that says me, that beside this throng of shit and dirt, there's life.
Life, that's the point. They say you only live once, but I don't think so. Remembering is living twice and again.
And I remember the day you said it was stupid to fall in love, to surrender and give yourself to someone else.
You lied, and every single time, you lie once and again, pretending to be the person you're not.
But beside those frowns and those hesitates, there's something special about you that makes me wanna hold your hand.
Cuz' even if you try not, you're in some way my redemption




viernes, 3 de agosto de 2012

Que nos señalen con el dedo al pasar.


Yo quiero noches en vela, tu nombre en las escaleras.
Noches de frio y calor. Noches de soles que nacen alrededor.
Noches de sonrisas tristes, de caricias cómplices de aquel beso que nos unió.
Quiero risas de madrugada, mañanas de puro apagón.
Esmalte de uñas del roto, escondernos tras el colchón.
Miradas de esas que matan, al son de Pereza y ron. 





viernes, 20 de julio de 2012

C. de Cambio, de Catástrofe, de Casa.

Llegó el día. Esperado pero no anhelado. Acechando sigiloso tras la puerta de la habitación. Por las calles, los rincones, los pliegues de las sábanas, los pies de página, la sonrisa anhelada. El día en el que las teclas imprecisas de este cacharro al que algunos llaman progreso, no sirven para hablar. Ya no dicen nada, ya no queda nada. Sentimientos fluyen, van y vienen, bailan, sonríen, se enfurecen. Pero aquí, en las frías letras de tinta simulada, de tinta Times New Roman o Arial Black imaginada; aquí, en la pantalla fluorescente, las palabras se tornan inciertas. Mis dedos se acostumbran al sigilo de las teclas, su sonido procesante, de máquina de escribir moderna. Pero no, ya no es lo mismo, ya no queda nada.
Esa voz que suena a sonrisa, esa mirada que torna a risa, ese tímido llorar en momentos como aquel. Esas cosas las perdimos hace tiempo. Y la culpa la tiene eso a lo que nuestros abuelos llaman Internese. ''En mis tiempos... '' Sí, en tus tiempos, abuela. En tus tiempos a pesar de la míseria exterior, había riqueza interior.
No como ahora, que parece que ese rol lo hemos invertido, llevándolo al extremo del absurdo innecesario.
Me indigno, me frustro, me fumo un cigarro, y vuelta a empezar. Blandiendo batallas contra muros de papel.
Papel el de las páginas que gasto contando a ese alguien que quizás nunca me escuche las contiendas.                



No hablo de Dios, no, que va, de Dios sólo me acuerdo en momentos de desesperanza o alegría máxima.
Y bueno, que más da, al menos lo confieso, me muestro tal que así, transparente y frágil.
Con manías, no demasiadas, y defectos varios propios de el ser humano que soy. Y que más da.
Si no nos queda nada, más que seguir luchando contra la superficie que no nos deja llegar al fondo.
Pero en tus ojos veo amor. Y eso no es poco.
Quédate conmigo un rato más, que el verano se hace corto y las noches demasiado largas.